Charlas

Las charlas que ofrecemos tienen como objetivo compartir el discurso que venimos elaborando en torno a la sexualidad, posibilitando así una marco de reflexión y comprensión de los diferentes aspectos del hecho sexual humano.

La duración de cada charla es de aproximadamente 2 horas.

Estas son las charlas que ofrecemos:
  • Sexualidad y ternura
  • La sexualidad infantil
  • Cultivando la pareja
  • De la imposición de la cópula a la exploración de los propios deseos
  • Una sexualidad jubilosa (Vejez y sexualidad)
  • Sexualidad, ternura y diversidad funcional
  • Sexualidad, la llave para mi bienestar (Fibromialgia y sexualidad)
  • La sexualidad de quienes crían


Sexualidad y ternura
Vivimos en una sociedad de poder que impone un prototipo de mujer que no existe; una sociedad opresora del comportamiento que nos vende como superior la relación pene-vagina, que impide a la mujer ser sexuada y que hace creer al hombre que la única sexualidad es la de su pene erecto. Todo esto hace que nos vivamos de manera angustiosa e insatisfecha, dependiente y posesiva.
Para salir de todo ello es imprescindible un cambio en nuestras actitudes. Por un lado, la búsqueda de nuestro cuerpo y el cultivo del placer. Por otro, potenciar el espíritu de compartir, cultivando el encuentro desde la oferta.

La sexualidad infantil
Los padres nos solemos preocupar por la sexualidad de nuestros hijos. Buscamos el consejo de expertos que nos digan qué hacer, cómo educarlos, cómo encauzar la expresión de su sexualidad. ¡Cuánto más instructivo sería, aunque sólo fuese por un momento, observar, simplemente observar, cómo viven los niños pequeños su sexualidad! Ellos exploran su cuerpo, lo descubren, lo gozan, lo comparten, están orgulloso de él y van desarrollando todas sus posibilidades.
Podemos seguir los dictados de esta cultura que promociona una educación negadora y represiva, o podemos preguntarnos si es posible acompañar los proceso de desarrollo de la sexualidad de nuestros hijos a través de una actitud de cultivo. Es decir, reconocer que los niños son sujetos sexuados, respetar la  exploración tanto de su propio cuerpo como del cuerpo del otro y el descubrimiento del placer, aceptar su peculiar manera de hacerse hombres y mujeres, tomarles en serio y atender sus demandas y preguntas.
En vez de preocuparnos tanto de la sexualidad de nuestros hijos quizá podríamos ocuparnos un poco más de nuestra propio sexualidad. Y es que, para ellos, es fundamental la referencia que reciben de nuestra actitud hacia la sexualidad y, sobre todo, de nuestra vivencia de la sexualidad.

Cultivando la pareja
La pareja se ha convertido en la fórmula más deseada de convivencia entre los sexos, si bien todas las formulas son posibles y dignas.
Pero muchas veces nos vemos atrapados en relaciones de pareja basadas en la dependencia, en las cuales la identidad individual se disuelve. Relaciones que no cuidamos, de las que no nos hacemos conscientes y que suelen ser causa de dolor y de muchos fracasos.
El cultivo de la pareja es un arte que requiere tiempo, dedicación, esfuerzo, comunicación, responsabilidad, cuidado y respeto. La base de la ternura no está en cambiar al otro, sino en aceptarlo tal como es y, desde ese hecho, construir. Construir día a día. Potenciando el proyecto común y respetando los espacios personales, cuidando la comunicación y la gestión de la convivencia, y cultivando el encuentro en el placer. 
 
De la imposición de la cópula a la exploración de los propios deseos
En la charla se realiza un recorrido histórico (sexológico y literario) a lo largo del siglo XX para comprender la construcción del discurso de la cópula como modelo.
Queremos desenredar los hilos que ha ido tejiendo esta sociedad en la que vivimos y que nos vende un modelo de sexualidad genitalizado, un patrón, una lengua codificada, que impone cuál ha de ser el uso correcto del cuerpo para el goce, y que tiene como centro y fin la cópula.
Esta conceptualización nos convierte en turistas obsesionados con lo que nos han dicho que es la meta, y nos lleva a vivir la sexualidad de manera angustiosa e insatisfecha, ansiosa e incierta.
Nuestra invitación va dirigida a olvidar el guión impuesto para así poder explorar y construir nuestro propio habla; abandonar el turista y recuperar el viajero; superar tanto la diferenciación entre lo genital y lo no genital, como la distinción entre meta y preliminares; iniciar una búsqueda tanto de nuestro cuerpo como de nuestro placer; cultivar, en fin, el ars amandi, el encuentro con el otro, la ternura

Una sexualidad jubilosa (Vejez y sexualidad)
Nuestra sociedad nos impone un modelo estético, un prototipo de cuerpo que no existe, un cuerpo juvenil, sin mácula, sin arrugas, un cuerpo virtual, irreal. Nos impone una manera de encontrarse en el placer, el modelo de la cópula, que nos marca un guión, que nos indica a donde hay que llegar, que convierte el placer en una cuestión de productividad, de cantidad, de objetivos a cumplir.
Sin embargo, la vivencia gozosa de nuestra sexualidad, de nuestra erótica, se hace posible sólo cuando comprendemos que no hay cuerpo más bello, más maravilloso, que el mío; pues mi cuerpo es el único con el que yo puedo sentir, gozar, expresarme, encontrarme con el otro. Que la vivencia del placer es una experiencia subjetiva, que el placer no es la meta, sino el caminar. Que lo que posibilita el encuentro no es el hecho de cumplir, sino las ganas de compartir.
Quizás cuando nos hacemos mayores, cuando nos vamos haciendo viejos, cuando entendemos la fugacidad de la vida y por lo tanto la constatación de que el único momento que existe es el presente, con la experiencia esculpida en cada arruga de nuestra piel, con la sabiduría de todo lo vivido, con la serenidad que nos posibilita el no "tener que" ser productivos, con la tranquilidad de no tener prisas... quizás, entonces, podamos vivir verdaderamente una sexualidad jubilosa.